El hecho de que un objeto resulte o no enfocado, depende de que este dentro o fuera del espacio situado a cierta distancia de la cámara, delante y detrás del punto de enfoque. La distancia entre estos dos puntos, en la que el enfoque es nítido, se llama profundidad de campo.
En la profundidad de campo intervienen tres factores: la abertura del diafragma, la distancia del motivo y la distancia focal del objetivo.
La profundidad de campo varía con el tamaño de la abertura del lente (diafragma). Con una abertura cerrada (11, 16, 22) se obtienen mayor profundidad de campo; y con aperturas de diafragmas abiertas (1.4, 2, 2.8, 4, etcétera), la profundidad de campo disminuye. Todo lo que esté dentro de la profundidad de campo se verá enfocado, o sea, nítido; y lo que se encuentre fuera, quedará desenfocado.
